La familia y sus relaciones vitales constituyen el punto de partida para descubrir el fondo de muchas de nuestras dolencias, sean de carácter físico, emocional o psíquico. La misma familia y el Orden en sus relaciones, se revelan también como la fuente de sanación.

En estos tiempos en los que nuestra cultura tiende a desligarse cada vez más del Sistema Familiar, la experiencia práctica en el trabajo con Constelaciones Familiares, demuestra que no podemos desarrollarnos con plenitud y normalidad fuera de él. Pretender actuar creyendo que poseemos una personalidad autónoma es, en muchos sentidos, una ilusión; pues cada uno de nosotros nos hallamos unidos a nuestra familia a través de lazos que nos conectan con varias generaciones, habitualmente de forma inconsciente y mucho más intensa de lo que a primera vista cabría suponer.